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James Harden está pletórico, y puede que sólo esté calentando
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Tenemos que hablar de James Harden.
Nadie es ajeno al increíble salto en el que se ha embarcado Harden durante sus 17 últimos partidos, pero el actual MVP ha llevado su juego a un nivel de excelencia ofensiva tan ridícula, que te encuentras divagando en círculos cuando lo intentas comprender.
Harden entró al partido del lunes contra los Memphis Grizzlies empatado con Kobe Bryant por el mayor número de actuaciones de 30 puntos consecutivas desde la fusión NBA-ABA. Cruzó el umbral para establecer el récord con su 17 partido seguido con 3:27 restantes... en la primera mitad, finalizando eventualmente con 57 puntos en un 17 de 33 lanzando en 34 minutos de acción, llevando a los Houston Rockets a su catorceava victoria en 18 competencias.
Durante sus últimas 17 apariciones, está promediando 41.3 puntos en porcentaje de true shooting del 62.8 mientras intenta más de 15 triples por noche. Presenciar el bárbaro lanzamiento de Harden ahora mismo es el equivalente en el baloncesto a una experiencia religiosa.
Nunca hemos visto semejante entidad ofensiva. Éste es un escolta, cuyo juego se basa en una alta utilización, distribución del balón, y un sinfín de tiros en suspensión tras paso atrás, anotando de alguna manera con la eficiencia de un hombre grande de poco volumen.
El juego de Harden ha catapultado a los Rockets al cuarto puesto en la Conferencia Oeste tras un inicio de 11-14, con Houston manteniendo la segunda mejor ofensiva de la liga a pesar de perderse Chris Paul 17 partidos, el experimento de Carmelo Anthony prendiéndose fuego tras tres semanas de temporada, Eric Gordon disparando con 38 por ciento de acierto desde el campo (y después perderse tiempo él mismo), y P.J. Tucker liderando el equipo en minutos totales.
En el núcleo se encuentra Harden, haciendo todas las cosas que hemos terminado por esperar - los triples tras paso atrás, el desfile hacia la línea del tiro libre, generando triples abiertos (esquinados) para sus compañeros de equipo - justo en un nuevo ratio que hace sonrojarse incluso a Mike D'Antoni. El resultado es un ataque de los Rockets que anota a un nivel líder en la liga (114.9 puntos por 100 posesiones) con Harden en la cancha, pero se resquebraja a un nivel de eficiencia semejante al de los New York Knicks (105.4 de ratio ofensivo) cuando se sienta. El triple de los Rockets cae desde el 36.3 por ciento con Harden hasta el 32.8 por ciento cuando ocupa el banquillo.
En su plenitud, Harden siempre ha sido un virtuoso del ataque en si mismo, pero con los Rockets faltos de personal y carentes del fondo de armario y la versatilidad del equipo de 65 victorias del año pasado, ha sido forzado a amplificar las cosas.
Ten en cuenta la derrota de la pasada semana ante Milwaukee, una actuación de los Bucks que fue aclamada como una clase magistral en cómo defender a la Barba.
Los Bucks hicieron hincapié en eliminar la dominante mano izquierda de Harden, forzándole a menudo a conducir hacia la derecha y haciéndole lucir más incómodo que en todo el año. El resultado fue una actuación de 13 de 30 y nueve pérdidas. Cava un poco más hondo, sin embrago, y encontrarás que si añades las posesiones de tiro individuales de Harden, sus nueve pérdidas, y los puntos creados por su pase durante esa derrota, los Rockets anotaron aún así 58 puntos en lo que ascendió a 49 posesiones.
Si un equipo mantuviera ese nivel de eficiencia (1.18 puntos por posesión), encabezaría la liga por un kilómetro. Harden lo hace en una noche mala.
La pregunta obvia es cuánto más podrá Harden mantener esto en marcha, y mientras la pregunta nace de una serie de hechos desafortunados para Houston, la verdad es que puede que solamente esté calentando.
Se espera que Paul y Gordon regresen durante la semana que viene o la siguiente, pero los Rockets tuvieron que lidiar con otra baja por lesión masiva el lunes cuando se anunció que se espera que Clint Capela se pierda de cuatro a seis semanas.
A nivel de equipo, hay razón obvia para la preocupación. Nene, de 36 años, es el único pívot real en la plantilla, y mientras Tucker puede cubrir el centro en doses limitadas de unidades potentes de small-ball, los Rockets no tienen a nadie más que pueda proporcionar la carrera hacia el aro en ataque o la protección del aro en defensa de Capela. A nivel individual, lo que vimos de Harden contra los Grizzlies podría convertirse en la norma con Capela fuera de la alineación. Un impresionante 147 de las 344 asistencias de Harden esta temporada - el 42 por ciento - han sido entregadas a Capela, cuya carrera hacia el aro antes mencionada y explosividad dan al escolta un pase aéreo fácil. Elimina estos aspectos del ataque de Houston, así como el espacio que crea Capela para los tiradores, y la mejor opción de Harden parece ser simplemente aguantar el balón un poco más para buscar su propio ataque.
Caso concreto: Durante los primeros 16 partidos de su racha de récord, Harden promedio un ratio de utilización del 41 por ciento (el porcentaje de posesiones del equipo con él en la cancha que finalizó en un intento de tiro de campo, intento de tiro libre, o pérdida de Harden). Durante el partido del lunes contra los Grizzlies, anotó un alucinante ratio de utilización del 57.7 por ciento.
Puedes discutir que la absurdidad del nivel de uso es una mera anomalía en el radar, pero podrías haber dicho lo mismo sobre esta racha en general hace dos semanas, y aquí estamos todavía, aún echándonos las manos a la cabeza por la arremetida permanente de Harden.
Con Capela apartado, una comprimida disputa por el playoff en el Oeste, Harden apuntando abiertamente a un segundo MVP seguido, y cinco de los próximos ocho partidos de los Rockets en la televisión nacional estadounidense, puede no haber llegado al crescendo de esta obra maestra todavía.
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